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Panal y cera de abeja: panal estirado, lámina de cera y reemplazo de cuadros viejos

El panal es el esqueleto de la colmena: es donde se cría la cría y se almacenan la miel y el polen. Las abejas lo construyen ellas mismas a partir de sus glándulas cereras, y les cuesta caro: para producir un kilogramo de cera consumen varios kilogramos de miel. Por eso, trata el panal con cuidado, pero sin supersticiones: es un material de trabajo que hay que ir renovando con el tiempo.

Cómo estiran el panal las abejas

Las obreras jóvenes segregan cera en escamas diminutas a partir de glándulas situadas bajo el abdomen, y luego las mastican y moldean hasta formar celdas hexagonales perfectas. Estirar el panal requiere un racimo cálido y un buen flujo de néctar o alimentación: va más rápido en el momento álgido del desarrollo primaveral. El panal recién hecho es pálido, casi blanco y quebradizo; con el tiempo se oscurece, pasando del amarillo al marrón y hasta casi negro.

Con lámina de cera o sin lámina

La mayoría de los apicultores dejan que las abejas estiren el panal sobre lámina de cera: una fina hoja de cera (o de plástico) estampada con el patrón de las celdas y fijada al cuadro. Les da una dirección a las abejas, de modo que construyen panal de obrera plano y en el plano del cuadro.

Ambos métodos funcionan. Si estás empezando, la lámina de cera te facilita el trabajo.

Qué aspecto tiene un panal bueno y uno malo

Un buen panal es plano, en el plano del cuadro, con celdas de obrera bien hechas y sin grandes agujeros ni abultamientos. Un mal panal se reconoce por señales que perjudican la salud de la colmena:

Por qué y cada cuánto reemplazar el panal viejo

El panal viejo y negro es la mayor carga oculta de un colmenar. Con los años, las celdas se van estrechando por la acumulación de capullos, de modo que las abejas que nacen en ellas son cada vez más pequeñas. Y, lo que es más importante, la cera absorbe y retiene residuos de medicamentos, plaguicidas y agentes patógenos (esporas de nosema, loque americana y más).

Tipos de celda: de obrera y de zángano

Las abejas construyen dos tamaños principales de celda. Las celdas de obrera son más pequeñas y conforman la mayor parte del panal: en ellas se crían las obreras y se almacenan la miel y el polen. Las celdas de zángano son más grandes, con opérculos abombados, para criar zánganos. Un poco de panal de zángano es normal e incluso útil: un cuadro de panal de zángano sirve como trampa deliberada para la varroa, ya que los ácaros se reproducen con facilidad en la cría de zángano.

Cómo almacenar el panal y protegerlo de la polilla de la cera

El panal estirado es un tesoro: les ahorra a las abejas semanas de trabajo. Pero el panal vacío fuera de la colmena es atacado por la polilla de la cera, cuyas larvas lo perforan y lo destruyen, sobre todo el panal oscuro que en su día contuvo cría.

Fundir y reutilizar la cera de abeja

No tires el panal viejo, los opérculos extraídos ni los restos de panal de soldadura: fúndelos para obtener cera. Derrítela con vapor, en un fundidor solar o en agua (nunca sobre llama directa, ya que es inflamable). La cera limpia se destina a nuevas láminas de cera, velas o cosméticos. Muchos apicultores intercambian su cera por lámina de cera ya preparada: trata únicamente con procesadores de confianza, ya que la lámina de cera también puede transmitir enfermedades y residuos.

El panal es el inventario vivo de tu colmenar: en la app puedes llevar el control de la edad de los cuadros y del panal estirado por colmena, de modo que siempre sepas qué panal toca descartar.

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