La reina es el corazón de toda colmena: su calidad determina cuántas abejas tendrás, su carácter y cuánta miel cosecharás. Mientras ponga bien, déjala en paz. Pero toda reina acaba decayendo, y algunas fallan antes de lo que cabría esperar, y entonces el cambio de reina (reemplazar a la reina) es una de las maniobras más poderosas que tiene un apicultor. Esta guía te ayuda a reconocer el momento adecuado y a introducir una nueva reina sin perder la colmena.
Por qué cambiar de reina
No cambias de reina porque sea «vieja de años», sino porque algo va mal. Los motivos más habituales son:
- Cría defectuosa: menos huevos y un patrón salteado e irregular a medida que se le agota el esperma
- Reina zanganera: solo huevos sin fecundar (opérculos abultados, con forma de bala, en celdas de obrera), algo que no puede corregir
- Una colmena agresiva o propensa a enjambrar: el carácter y el impulso de enjambrar se heredan de la reina
- Bajo rendimiento: la colmena va por detrás de las demás con el mismo flujo de néctar y emplazamiento
Muchos apicultores también cambian de reina de forma planificada cada uno o dos años, porque una reina joven pone con más fuerza, enjambra menos e inverna mejor.
Cómo leer las señales
Antes de decidir, abre la colmena y fíjate solo en la cría: te lo dice todo. Una cría compacta, de pared a pared, con huevos centrados en las celdas, significa que la reina está cumpliendo su trabajo. Las señales de alarma son una cría salteada e irregular (huecos entre celdas operculadas), mucha cría de zángano en panal de obrera o ausencia de huevos durante varias inspecciones. Antes de culpar a la reina, descarta la varroa, las enfermedades de la cría y la hambruna: pueden dar un cuadro parecido.
Dónde conseguir una nueva reina
Tienes tres vías. La más segura es comprar una reina marcada y fecundada a un criador de confianza: obtienes una genética conocida (líneas mansas y productivas) y conoces su edad. La segunda es criar una tú mismo a partir de larvas de tu mejor colmena. La tercera es darle a la colmena un cuadro con huevos y cría joven y dejar que críe la suya propia, pero entonces no eliges la genética y pierdes unas semanas. Elijas lo que elijas, escoge una línea mansa y que inverne bien en tu clima.
Cómo introducir una reina de forma segura
Las abejas rechazan y matan con facilidad a una reina extraña, así que nunca sueltes una reina nueva libre entre ellas. El procedimiento es así:
- Primero localiza y retira a la reina vieja: una colmena huérfana está mucho más predispuesta a aceptar una nueva
- Espera unas horas (idealmente de 6 a 24 h) para que la colmena «sienta» que se ha quedado huérfana
- Coloca la jaula de la reina entre cuadros de cría, con el tapón de candi (fondant de azúcar) hacia fuera para que las abejas tengan que roerlo
- A medida que lo roen, se acostumbran a su olor y la liberan poco a poco, en dos o tres días
No abras la colmena cada día «para comprobar»: las molestias son una causa habitual de rechazo.
La unión con papel de periódico como alternativa
Si la colmena huérfana es débil, a menudo es más seguro unirla a una colmena fuerte que ya tenga una buena reina que introducir una nueva. Coloca una hoja de papel de periódico (perforada con unos pocos agujeros) entre las dos cajas y deja que las abejas la roan a lo largo de unos días. Mezclar lentamente los olores a través del papel evita las peleas, y acabas con una sola colmena fuerte bajo una única reina, que además es mejor.
El momento adecuado a lo largo de la temporada
Una reina se acepta con más facilidad durante un flujo de néctar y en pleno desarrollo, de la primavera hasta finales del verano, cuando hay abundancia de abejas jóvenes y alimento. El final del verano y el principio del otoño son excelentes porque entras en el invierno con una reina joven. Evita el tiempo frío o húmedo, y el otoño avanzado, cuando la colmena acepta mal. Si no hay flujo de néctar, una alimentación ligera con jarabe aumenta tus probabilidades.
Comprobaciones de aceptación y errores habituales
Al cabo de siete a diez días, abre la colmena con suavidad y busca huevos y cría joven sin opercular: prueba de que la nueva reina está poniendo. Solo entonces retira la jaula, si las abejas no la han liberado ya.
Los errores más habituales son: una segunda reina (la vieja) que se te pasó por alto, abrir la jaula demasiado pronto, introducirla mientras la colmena está construyendo sus propias realeras, y abusar del humo y de la manipulación. La paciencia es tu mejor herramienta.
Una vez que hayas introducido una nueva reina, regístrala en la app bee-keeper junto con su año de marcado y su origen, para que con el paso de los años sepas exactamente la edad de cada reina y qué líneas te funcionan mejor.