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Enfermedades y plagas de las abejas: cómo detectarlas y prevenirlas

Las abejas sanas rara vez enferman: los problemas suelen empezar cuando una colonia está debilitada, invadida por el ácaro varroa o expuesta a malas condiciones. Por eso la lucha contra las enfermedades no se gana con medicamentos, sino con una buena apicultura: colonias fuertes, equipo limpio e inspecciones regulares. Esta guía te ayuda a detectar a tiempo las enfermedades y plagas más comunes, y a saber cuándo una situación es grave.

Una colonia fuerte es la mejor defensa

La mayoría de las enfermedades de las abejas no se curan, sino que se previenen. Una colonia fuerte, con una reina joven, alimento suficiente y la varroa bajo control, se enfrenta por sí sola a la mayoría de los patógenos. La higiene es decisiva: nunca traslades panales ni herramientas de una colonia enferma a una sana, renueva con regularidad el panal viejo y oscuro (renovar alrededor de un tercio del panal cada año es una buena regla) y nunca dejes miel ni panal al aire para que sean pillados.

La cuarentena para las abejas nuevas también es inteligente: mantén apartadas las colonias compradas, los enjambres y el equipo de segunda mano, e inspecciónalos antes de incorporarlos a tu colmenar.

Loque americana: la más peligrosa

La loque americana (AFB) es una enfermedad bacteriana de la cría operculada y la enfermedad más peligrosa de las abejas. Las señales son opérculos hundidos, oscuros y perforados, un patrón de cría irregular en "mosaico" y larvas que se descomponen en una masa pegajosa y filamentosa: si tocas una larva infectada con un palillo, se estira en un hilo de varios centímetros. A menudo hay también un olor desagradable.

La loque americana es una enfermedad que estás OBLIGADO por ley a notificar al servicio veterinario. Las esporas son extremadamente resistentes y sobreviven durante años en el panal y el equipo. No traslades las colmenas, no prestes herramientas y llama de inmediato al veterinario: la medida habitual es quemar las colonias y el equipo infectados para frenar la propagación.

Loque europea

La loque europea (EFB) también ataca la cría, pero por lo general la cría abierta (sin opercular). Las larvas cambian de color, de blanco perlado a amarillo y marrón, se retuercen en sus celdas y mueren antes de la operculación. Es menos letal que la loque americana, pero también es de declaración obligatoria y justifica consultar al veterinario. Las colonias fuertes y una buena alimentación ayudan a la colonia a recuperarse.

Nosemosis

La nosemosis es una enfermedad de las abejas adultas causada por un microsporidio en el intestino. Debilita la colonia, acorta la vida de las abejas y reduce la cosecha, y a menudo se manifiesta como disentería (manchas de excrementos en la parte delantera de la colmena) y un desarrollo primaveral lento. Una colmena seca y sin humedad, el cambio de reina, buenas reservas invernales y evitar el estrés son todas medidas útiles. La mejor prevención es una colonia fuerte y bien invernada.

Cría yesificada (ascosferosis)

La cría yesificada es una enfermedad fúngica en la que las larvas mueren y se endurecen hasta convertirse en "momias" blancas o grises, como pequeños terrones calcáreos; a menudo las encuentras en el fondo o delante de la piquera porque las abejas las expulsan. Aparece en colonias húmedas, débiles o enfriadas. Rara vez es mortal por sí sola; se resuelve fortaleciendo la colonia, eligiendo un emplazamiento más seco y cambiando la reina por una línea más resistente.

Plagas: polilla de la cera, ratones, avispones

Además de las enfermedades, las colonias son atacadas por plagas:

La mejor protección contra todas ellas es, de nuevo, una colonia fuerte y un colmenar ordenado.

Cuándo debes llamar al veterinario

La regla de oro: si sospechas de loque americana o europea, no traslades las colmenas, no prestes equipo y llama de inmediato al servicio veterinario responsable. Estas enfermedades son de declaración obligatoria por ley, y su detección temprana protege tanto tu colmenar como el de tus vecinos. Nunca "trates a ciegas" con antibióticos: enmascara los síntomas, deja residuos en la miel y dificulta el diagnóstico.

Registra las señales a tiempo

Las enfermedades son más fáciles de detener cuando las detectas pronto, y eso significa hacer un seguimiento de cada colonia a lo largo del tiempo. En la aplicación bee-keeper llevas un registro de inspecciones de cada colmena (estado de la cría, señales sospechosas, medidas tomadas y fechas), de modo que puedes ver fácilmente qué colonia se debilita y actuar antes de que sea demasiado tarde.

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